IMPORTANCIA DE LA EDAD EN LA EFICIENCIA DE PRODUCCIÓN Y CALIDAD DE LA CANAL Y CARNE.

Esmeralda Desdémona

La edad de sacrificio de los corderos es un factor importante que debe ser considerado en la comercialización y valoración de la canal, que fisiológicamente difiere entre raza y sexo. La primera etapa de crecimiento de los corderos es lenta, luego va aumentando hasta alcanzar un máximo y finalmente disminuye.

La consecuencia más directa de la edad sobre la calidad de la canal es el aumento en la deposición de grasa. Hay una aceleración importante en el engrasamiento y reducción en la proporción de músculo de la canal entre los 14 y 22 meses en borregos,,,sin embargo este varía entre razas, sexo y sistemas de alimentación.

La grasa dorsal e intramuscular de los borregos se incrementa con la edad y el rendimiento de la carne magra es igual en los borregos de 5 y 8 meses, y menor en los animales de 14 meses. Generalmente los animales de 14 meses de edad son más tiernos que los animales sacrificados de 5 y 8 meses de edad, atribuido a la cantidad de grasa intramuscular presente en la carne, por lo que los primeros pueden ubicarse en una mejor clasificación de las canales.

La raza está muy relacionada con el peso vivo y estado de acabado y tales diferencias dependen de la edad. A mayor edad, el peso al sacrificio, de la canal y rendimiento se incrementan considerablemente.

Se ha reportado que el peso al sacrificio de corderos de genotipos lanares afecta todas las características organolépticas de la carne.

La carne de corderos pesados tiene mejor calificación por los consumidores, asociado a un mayor engrasamiento de los corderos pesados, mejora en la jugosidad y hay menor susceptibilidad al acortamiento por frío de las canales.

Así mismo, la edad de sacrificio tiene un impacto sobre los niveles de colágeno y reducción en su solubilidad que influyen sobre la terneza de la carne. Es decir, alto valor de colágeno significa carne de menor terneza.

APLOMOS EN OVINOS

Los ovinos se crían primordialmente para obtener utilidades y estas dependen de la eficiencia de la producción y el valor del mercado. En los rebaños ovinos se presentan una serie de características o defectos físicos que afectan a la productividad, mismas que en las explotaciones se presentan en incidencias y grados diferentes, dependiendo si su origen es genético o ambiental y de la atención que se les preste a los rebaños. Estos defectos o problemas se presentan independientemente de los objetivos de producción, sean carne, leche, lana o doble o más propósitos, su importancia radica en que están relacionados con la productividad en distintos grados.

En prácticamente todas las explotaciones nacen animales con anormalidades o defectos físicos, mismos que deberían ser eliminados del rebaño inmediatamente, algunos son tan evidentes que así se hace, sin embargo, desafortunadamente hay otros que el productor cuyo principal negocio es la venta de reproductores los oculta por las pérdidas que le pueden ocasionar, por el no justificable temor de que esto pueda perjudicar sus ventas. Esto ha motivado cada vez más el que algunas de estas características indeseables se hayan difundido en forma importante entre los rebaños afectando, como ya se dijo, su productividad.

Aunque se sabe que estas características afectan la productividad, no es fácil cuantificar su efecto sobre la producción, porque depende de lo extenso del problema y del tipo del mismo. Esto hace que el productor general (que no se dedica a pie de cría), ante la aparición de tales características admita la presencia de anormalidad y no busque su corrección por medio de la selección de sus reproductores, perpetuando el problema en su rebaño.

Los problemas o defectos físicos que deben ser eliminados pueden ser de origen genético (características que se heredan a las crías), o de origen ambiental, por ejemplo debidas a deficiencias nutricionales, a enfermedades o instalaciones deficientes. La diferencia más importante entre las dos es que en las de tipo genético la eliminación incluye no solo al individuo sino a sus ancestros directos y/o hijos, mientras que en los de tipo ambiental el individuo afectado es el eliminado.

AGRICULTURA Y GANADERÍA ECOLÓGICA

RODRIGO MUÑOZ CABEZAS

Es la ciencia que se preocupa del estudio de la agricultura desde un aspecto global considerando puntos de vista:

             – técnico

             – agronómico

             – económico

             – medio-ambiental

Los agroecólogos se oponen al empleo de técnicas de la agricultura convencional por varios motivos:

  • Estrategía determinadas empresas para consolidar su posición.
  • Dar uso a productos químicos excedentes tras las guerras.
  • La manipulación genética no resuelve las necesidades de los agricultores.
  • Etc.

Objetivos de agricultura ecológica

  • Trabajo del agricultor esté bien considerado socialmente
  • Producción sea remunerada en lo que realmente vale
  • Proporcionar al consumidor alimentos nutritivos y seguros en cantidad suficiente

Ifoam

  • Fomentar e investigar los ciclos biológicos dentro del sistema agrario
  • Mantener e incrementar a largo plazo la fertilidad de los suelos
  • Emplear recursos renovables
  • Minimizar las formas de contaminación
  • Mantener la diversidad genética agrícola y de su entorno

Ifoam

  • Permitir que los agricultores lleven una vida acorde con los derechos humanos reconocidos, cubran sus necesidades básicas, obtengan ingresos adecuados, reciban satisfacción de su trabajo y dispongan de un entorno natural y sano.
  • Tener en cuenta el impacto social y económico

NORMAS DE PRODUCCIÓN
(Anexo I-A r.(cee) 2092/91)

  1. Fertilización: prescindir de productos químicos solubles, no inhibiendo la actividad de los microorganismos del suelo.

      PRÁCTICAS:

      – Cultivo de leguminosas, abono verde o plantas de enraizamiento profundo

      – Incorporación de estiércol procedente de la producción ganadera

– Incorporación de cualquier material orgánico procedente de explotaciones cuya producción se atenga a las normas de A.E.

     – Tratamiento del suelo o activación del compost con preparados apropiados a base de microorganismos

2. Lucha contra plagas y enfermedades: prácticas son:

      – selección de variedades y especies adecuadas

      – adecuado programa de rotación

      – medios mecánicos de cultivo

      – quema de malas hierbas

3. Material de reproducción: las semillas y el material de reproducción deben ser de producción ecológica 

        ¡¡no es posible aún!!

Producción convencional, a condición de que:

. No estén tratados con productos no autorizados

. No sean transgénicos

. No haya disponibilidad de esa especie y variedad de producción ecológica en el mercado

. Se haya pedido autorización a la autoridad de control para su empleo

4. Reconversión: las presentes normas deberán haberse aplicado en las parcelas durante un período de al menos dos años o tres, en el caso de cultivos perennes, antes de la primera cosecha con derecho de ser comercializada con la indicación de AGRICULTURA ECOLÓGICA.

5. AGUA:

  – Prohibido usar agua depurada para regadío.

  – Separación de la instalación de riego de otras que contengan agua depurada o residual.

  – Admitida agua procedente depurada por lagunaje, plantas acuáticas.

  – No agua salina

Normas de producción de ganadería ecológica

  • Anexo I-B del R.(CEE) 2092/91, producción A.E. , alimentación y cría de ganado ecológico.
  • Anexos II-C y II-D, materias primas, aditivos y auxiliares tecnológicos para la fabricación de piensos.
  • Anexo II-D, productos autorizados para limpieza y desinfección de instalaciones.
  • Anexo VII dimensiones de los alojamientos y corrales.
  • Anexo VIII, carga ganadera

1. Ppios generales

  • Debe estar asociada a la A.E.
  • Debe mantener y mejorar la fertilidad del suelo.
  • No sobrepastoreo, evitando problemas de contaminación, erosión.
  • El ganadero puede criar ganado convencional, siendo diferente especie y en parcelas claramente diferenciadas

2 .Origen de los animales

  • Razas o estirpes:

        – adaptación al entorno

        – vitalidad

        – resistencia a enfermedades

        – autóctonas

  • Deben proceder de explotaciones ecológicas y haber cumplido las normas desde su nacimiento (Hay excepciones)

3. Reconversión

  • De tierras: superficie debe cumplir las normas de A.E. durante el mismo período fijado
  • De animales y sus productos:para que vendan como ecológicos se deben haber criado conforme a normas durante período específico(12meses máx.)
  • Ambos a la vez: 24meses

4. Alimentación

  • Mamíferos jóvenes:leche natural materna
  • Herbívoros: forrajes comunes, frescos, secos, ensilados mín.60%
  • Cerdos y aves de corral: forrajes comunes
  • Aves de corral durante engorde: 65% cereales

5. Sanidad

  • Fundamental ¡¡PREVENCIÓN!!

    . Emplear razas adaptadas a cond. locales

    . Alimentación ecológica

    . Ejercicio y acceso regular a pastos

    . Densidad adecuada de animales

  • Animal enfermo: productos homeopáticos, oligoelementos y fitoterapéuticos;extractos y esencias de plantas

6.prácticas zootécnicas

  • Reproducción con métodos naturales, se autoriza la inseminación artificial
  • Prohibido la cualquier mutilación del animal
  • Prohibido mantener atados a los animales

7. Transporte y sacrificio

                    ¡¡MINIMO ESTRÉS!!

8. GESTIÓN DEL ESTIÉRCOL

  • La cantidad máxima de estiércol por superficie utilizada no deberá exceder del equivalente a 170kg de nitrógeno por hectárea.

9. Corrales, alojamientos y zonas al aire libre

¿POR QUÉ CONSUMIR ALIMENTOS ECOLÓGICOS?

  • Son óptimos para la salud
  • Se fomenta la biodiversidad
  • Contribuyen a reducir la contaminación ambiental y evitan la desertificación
  • Están libres de manipulación genética
  • Mejoran las condiciones de vida de los animales
  • Contribuyen a una disminución de gastos para los gobiernos
  • Fomentan la autonomía del agricultor y un desarrollo rural sostenible
  • Contribuyen a la reducción del desempleo
  • Reducen los excedentes agrarios
  • Están protegidos por una estricta normativa de calidad

Aportes beneficiosos de la ganadería para combatir el cambio climático

Giovanna González López
Técnico veterinario de Ovino y Caprino en Alltech

La lucha contra el cambio climático y la emisión de gases de efecto invernadero, es un asunto de interés en la actualidad. Sin embargo, en ocasiones, no se está trasladando a la sociedad de forma fidedigna el papel que tiene la ganadería en este reto, responsabilizándola, desde algunos ámbitos, como principal responsable de este cambio climático. Desde el propio sector se ha pensado que el cambio climático es un asunto político y se ha dejado que otros actores informen sobre el papel de la ganadería. En esas circunstancias, se corre el riesgo de que lo cuenten de forma poco amigable. Si nosotros no contamos las cosas, vamos a dejar un hueco libre para que lo hagan otros, y no necesariamente con veracidad.

Navegando por internet y las redes sociales se transmiten ideas de carácter negativo a la sociedad, como que la ganadería es la causante del calentamiento global, que la ganadería intensiva compite por los alimentos con las personas o que no se deben consumir productos de origen animal. Estas cuestiones no reflejan, ni mucho menos, la realidad.
El sector debe desmontar estos mitos en primera persona.

Calentamiento y gases de efecto invernadero

La energía que otorga el sol y llega a la tierra es energía radiante. Parte de esta energía, no absorbida por la corteza terrestre, sale rebotada hacia el espacio exterior. Sin embargo, en un momento dado, aparece una cantidad excesiva de gases de efecto invernadero, cuyos tres principales referentes son dióxido de carbono (CO2), óxido nitroso (N2O) y el metano (CH4). Cuando ese calor radiante, que es sobrante de la energía que llega del sol, sale hacia el espacio, rebota contra esos gases y vuelve de nuevo a la tierra. Hace el mismo efecto que un plástico, y por eso se llama ‘efecto invernadero’, no dejando que el calor se disipe hacia el espacio. Cuantos más gases hay, más energía radiante vuelve a rebotar y es un manto que conserva el calor y no lo deja escapar, provocando un calentamiento sobre la tierra.
Cada uno de los gases tiene un poder calorífico, que es su capacidad de retener el calor y no dejar que se disipe. Al dióxido de carbono se le da un valor de 1 y el metano tiene un valor de 28, mientras que el óxido nitroso lo tiene de 298; este último es el que está en menor concentración en la atmósfera, por lo que la mayor atención se centra en el metano.

El papel de la ganadería

Con la Revolución Industrial se comenzaron a utilizar combustibles fósiles (petróleo, gas, carbón) para generar la energía necesaria para la producción de los bienes de consumo que utilizamos en la era moderna de la civilización. Esos combustibles fósiles se habían formado a lo largo de miles de millones de años, en base a la descomposición de la materia orgánica. La combustión de estos combustibles fósiles para producir energía genera en el ambiente emisiones de dióxido de carbono y, en algunos procesos, de metano. Todo el carbono almacenado en el subsuelo, que tardó miles de millones de años en formarse, se ha colocado en apenas 70 años en la atmósfera.

En contraposición, los rumiantes eliminan al ambiente metano, como producto de la fermentación ruminal, vía eructos o flatulencias. Sin embargo, ese metano es destruido en parte mediante procesos químicos y otra parte es transformado a dióxido de carbono. Parte del carbono de ese dióxido de carbono es de nuevo captado por las plantas para, a través de su fotosíntesis, incorporarlo al suelo o a sus estructuras de celulosa. Y posteriormente, esas plantas son consumidas por los rumiantes.

Por lo tanto, no todos los gases de efecto invernadero tienen el mismo origen. Parte del dióxido de carbono forma parte de un ciclo agropecuario de recaptación, es el CO2 biogénico, donde el carbono es de nuevo incorporado al substrato terrestre y a las estructuras vegetales en el desarrollo de los cultivos agrícolas.

El gran incremento de CO2 en la atmósfera tiene lugar en los últimos cien años, especialmente en los cincuenta años más cercanos a nuestra actualidad. El volumen de metano también se incrementa al mismo nivel que el de dióxido de carbono, coincidiendo con el aumento de consumo consecuente a las revoluciones industrial y tecnológica. Sin embargo, y a pesar de ello, se prefiere inculpar a la ganadería en lugar de hacerlo al cambio de hábitos de la humanidad.

En la Unión Europea, con datos muy parecidos al de otros países desarrollados, la agricultura contribuye con un 8,72% a las emisiones de gases de efecto invernadero, del que la ganadería representa aproximadamente la mitad. Es decir, la ganadería emite a la atmósfera un 4% de los gases de efecto invernadero. Esta cifra no contempla que la ganadería, fundamentalmente los rumiantes, también tiene un papel en la captación carbono.

Un escenario como el mencionado, en el que solo se miden los gases de efecto invernadero sin distinción entre el carbono de origen biogénico y el carbono de origen industrial, da lugar a situaciones ilógicas. Se puede poner el ejemplo de una ciudad como Los Ángeles, con 13 millones de habitantes y un país como Irlanda, con 4 millones de habitantes y un gran censo vacuno. Cuando se mide la huella de carbono de esta ciudad y este país, la lógica dicta que debería tener más huella de carbono la gran urbe, pero Irlanda, según cómo se están contabilizando las emisiones, tiene más de emisiones de CO2 al ambiente. Es la consecuencia del mayor poder calorífico que tiene el metano frente al dióxido de carbono y de no tener en consideración el poder de secuestro de carbono de los pastos irlandeses.

Nuevas formas de medición

Los últimos estudios demuestran que, mientras que el dióxido de carbono tiene una vida media en la atmósfera de miles de años, el óxido nitroso la tiene de entre 100 y 200 años y el metano tiene una vida media útil de aproximadamente una década. Este dato abre un nuevo planteamiento sobre cómo medir el efecto que tiene el metano sobre el calentamiento global.

En teoría, no puede haber más metano acumulado en la atmósfera que el que se haya generado en los últimos diez años. Mediante reacciones químicas en la atmósfera y mediante sumideros de metano, dicho gas se va destruyendo. Por lo tanto, lo importante es el balance total entre el metano que se ha producido en diez años y el que ha desaparecido en ese tiempo.

La Universidad de Davis ha propuesto una nueva forma de medir el efecto del metano en el calentamiento global. Según la propuesta, todos los gases de efecto invernadero se miden en equivalentes CO2; es decir metano y óxido nitroso se transforman en su patrón equivalente CO2. Con las clásicas mediciones de equivalentes CO2 en la atmósfera, que no tenían en cuenta la vida media útil de cada tipo de gas de efecto invernadero, un incremento del 25% en las emisiones de metano generaba 980 toneladas equivalentes de dióxido de carbono, mientras que una caída del 10% seguía generando 800 toneladas y una caída del 25% todavía suponía 735 toneladas, porque se estaba teniendo únicamente en cuenta la generación de metano, pero no su vida útil, que recordemos, es la más corta de los tres gases de efecto invernadero analizados. Con las nuevas mediciones, un aumento del 25% de emisiones de metano contribuye con 945 toneladas, pero la caída del 10% hace que el balance neto sea neutro y no se aporte dióxido de carbono al ambiente, y una reducción del 25% de las emisiones de metano supondría un ‘efecto coolling’ (enfriamiento), consecuente con el hecho de que la captación de metano es mayor que la formación de dicho gas, (se retendría menos calor en la tierra por el efecto del metano y podría tener capacidad de enfriamiento). Por lo tanto, la ganadería puede colaborar y ser parte de la solución un problema que no ha generado en exclusiva, y no estar considerada como la causante de este.

De hecho, la FAO ha planteado en un reciente informe que se pueden reducir en un 30% las emisiones de metano produciendo la misma cantidad de alimentos, mejorando la eficiencia productiva a través de la tecnología, la genética y los sistemas de producción. Como tecnologías nutricionales, se está trabajando ya en alimentación de precisión, incorporando aditivos como la levadura, que aumentan la digestibilidad de la fibra o trabajando en fuentes de urea de liberación lenta, que hacen que por cada kilogramo ingerido de materia seca, aumente la producción animal.

Competencia por el alimento

Otro de los mensajes que se está mandando a la sociedad es que los rumiantes compiten por el alimento con los humanos. Sin embargo, los rumiantes transforman proteína de baja calidad que no es utilizable por los humanos retenida en la fibra de los vegetales. Los rumiantes tienen en el forraje el 40% o 50% de su dieta, que es proteína que únicamente es digerible por los animales que tienen rumen. Los animales sólo compiten con las dietas humanas con los concentrados. Pero incluso en ese caso, los rumiantes son más eficientes en la transformación de esos productos, ya que con 600 gramos de esa proteína como es el caso de los cereales, son capaces de fabricar 1 kilo de proteína de leche o de carne. Por lo tanto, transforman la fibra que es indigestible para los humanos en nutrientes de alta calidad. Aproximadamente dos tercios de las tierras agrícolas no son cultivables y pueden ser aprovechadas por los rumiantes. Tanto en estas tierras como en las cultivables, los forrajes tienen un papel importante en la fijación de carbono en el suelo. Además, los rumiantes aportan fertilizantes y carbono a la tierra, aprovechan subproductos de la alimentación humana, como pulpas, cascarillas o productos de la transformación energética, que si no se aprovechasen por los rumiantes tendrían que destruirse, proceso que provocaría la liberación de gases de efecto invernadero a la atmósfera.
El mundo está experimentando un crecimiento demográfico en los últimos cien años. Para el año 2050, se llegará a los 10.000 millones de personas en el mundo, que tienen que comer y deben ser alimentadas. No es posible alimentar a toda la población si no se cuenta con un aumento de la producción agroganadera.

Alltech

La empresa Alltech está comprometida con la sostenibilidad y pone a disposición de los sectores agrícola y ganadero sus tecnologías, para ayudar a los productores a incrementar sus sostenibilidad económica y medioambiental. La idea es trabajar todos juntos para tener un planeta de abundancia y no tener un planeta de escasez.

Alltech dispone de varias actividades empresariales, algunas de ellas orientadas a la alimentación animal, a la agricultura y al asesoramiento sobre el impacto medioambiental de las explotaciones cuya finalidad es ayudar al productor a reducir su huella de carbono.

Miden La Huella De Carbono En La Producción Ovina

Un equipo de especialistas de la Argentina, Perú y España logró cuantificar las emisiones totales que se producen en establecimientos ganaderos dedicados a la producción de carne de cordero y de lana. Es la primera vez que se realiza un estudio a escala regional que incluye los principales tipos de ecosistemas encontrados en los pastizales patagónicos.

Con el objetivo de brindar información relevante y necesaria para producir e incorporar productos en mercados internacionales cada vez más exigentes, investigadores de la Argentina, Perú y España midieron la huella de carbono (HC) en establecimientos ganaderos dedicados a la producción de carne de cordero y de lana. Además de reportar variaciones en los aportes de estos rubros, determinaron que entre el 75 y el 90 % de las contribuciones son generadas por la producción primaria.

De acuerdo con los resultados obtenidos en el estudio, y publicados recientemente en la revista científica Sustainability, a escala regional la huella de carbono total de cordero y lana, que incluye las emisiones producidas en los establecimientos ganaderos, el transporte y el procesamiento industrial, se incrementó de 10,64 a 41,32 kg de CO2-eq/kg para carne de cordero (carcasa) y de 7,83 a 18,70 de kg CO2-eq/kg para lana lavada y peinada.

“Es la primera vez que un estudio brinda la huella de carbono de la producción de cordero y lana en la Patagonia, medida a nivel de establecimientos ganaderos y a escala regional, donde se incluyen los principales tipos de ecosistemas encontrados en los pastizales patagónicos”, destacó Pablo Peri, investigador de la Estación Experimental Agropecuaria Santa Cruz del INTA y de la Universidad Nacional de la Patagonia Austral (UNPA) – CONICET.

Según Peri, la relación entre “el ganado rumiante y el cambio climático son una preocupación debido a su contribución a las emisiones antropogénicas de gases de efecto invernadero”. Frente a lo cual resulta “necesario conocer la contribución que hace la producción primaria a los fines de poder evaluarla y adoptar medidas mitigación”, apuntó.

De acuerdo con el artículo, que tiene a Peri como primer autor y lo acompañan Yamina Rosas y Guillermo Martínez Pastur del Laboratorio de Recursos Agroforestales del Centro Austral de Investigaciones Científicas (CADIC, CONICET), Brenton Ladd, de la Escuela de Agroforestería de Universidad Científica del Sur de Lima –Perú–, Ricardo Díaz-Delgado, de la Estación Biológica de Doñana de Sevilla –España–, la contribución predominante fue la producción primaria en el establecimiento.

Los 63 establecimientos ganaderos de la provincia de Santa Cruz seleccionados para el estudio están dedicados a la producción extensiva de ovejas, principalmente la raza Corriedale, y fueron integrados en un sistema de información geográfica. Representaron del 75 al 90 % de las contribuciones, seguido del procesamiento en la industria del 2 al 15 % y las del transporte a la industria oscilaron entre un 3 y 15 %, dependiendo de la distancia de las instalaciones de procesamiento. Mientras que los valores más bajos de HC se dieron en los pastizales más productivos.

Para evaluar completamente los efectos positivos y negativos de las estrategias de mitigación sobre las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) en las cadenas de producción, se utilizaron evaluaciones de ciclo de vida (ECV) para dar cuenta de todos los GEI emitidos desde todas las etapas de la producción ovina.

Las emisiones GEI, expresados como equivalentes de dióxido de carbono (CO2-eq) emitidos durante la producción de un producto dado se denomina su huella de carbono (HC) y “permite dar a los productores y consumidores una idea de su contribución al calentamiento global”, señaló Peri.

Sin embargo, la huella de carbono es una faceta de la evaluación del ciclo de vida (ECV) que se enfoca en la emisión de gases de efecto invernadero para un solo producto. El ECV no solo se refiere a productos materiales, como carne o lana, sino también aspectos como los servicios ecosistémicos y la conservación de la biodiversidad del paisaje, “lo cual queda pendiente de evaluar”, señaló Peri.

“La gestión exitosa de las emisiones de GEI del ganado es un desafío importante para la comunidad científica, el sector comercial y los responsables de definir las políticas”, dijo Peri.

Los resultados de la HC para la producción de cordero y lana del trabajo presentado “ayudan a caracterizar el perfil de emisiones de gases de efecto invernadero de los productos ganaderos en la Patagonia Austral al proporcionar una línea de base para planificar acciones de mitigación”, puntualizó Peri y agregó: “La huella de carbono se perfila como un factor determinante para las transacciones de productos ovinos entre países”.

En ese orden, el trabajo alienta a que conocer la HC proporciona un punto de referencia de emisiones contra el cual se pueden establecer objetivos de mitigación y medir el progreso, además de permitir el etiquetado de carbono de los productos alimenticios para informar las decisiones de compra de los consumidores sobre productos sostenibles.

Según señalan los investigadores, la evidencia disponible indica que el etiquetado de HC en la agricultura es una realidad emergente y muchos consumidores evaluados a través de encuestas en los Estados Unidos y la Unión Europea (aproximadamente el 65 %) estaban dispuestos a considerar a la HC de un producto al tomar sus decisiones de compra.

Dadas estas tendencias, “evaluar la HC de la principal industria de carne de cordero y lana orientada a la exportación en la provincia de Santa Cruz es relevante, ya que hasta el momento no había antecedentes en la literatura científica sobre la HC de la producción ovina en la Patagonia”, concluyó Peri.

Fuente: INTA
saladillocampo.com.ar/blog/2020/06/29/miden-la-huella-de-carbono-en-la-produccion-ovina/

Situación global del sector de la carne de ovino

Cristina Gómez Alcalá
Subdirección General de Productos Ganaderos (MAGRAMA)

El consumo de productos agrícolas, y en concreto de la carne de las principales especies domésticas, ha aumentado rápidamente durante la última década a nivel global, predominantemente debido a incrementos en la demanda de los países en desarrollo. Según las previsiones de futuro de la OCDE  de aquí al año 2024, a pesar de que el aumento del consumo de carne crecerá más rápidamente en los países en desarrollo durante la próxima década, los niveles de consumo absoluto por habitante se mantendrán todavía en menos de la mitad de los niveles de los países desarrollados. Este aumento estará apoyado a corto y medio plazo por los precios moderados de las materias primas y del petróleo. No obstante, se espera que el crecimiento para los próximos años se produzca a un ritmo menor que el acontecido durante la pasada década, debido a la lenta recuperación de la economía mundial y a un crecimiento de la población a una escala ligeramente inferior a la prevista hace unos años.

En lo que a los rumiantes se refiere, se espera que la demanda de carne de vacuno aumente muy ligeramente de aquí al 2024, mientras que el ovino también lo hará pero a un ritmo algo superior. En cuanto a la carne de caprino, no hay ningún dato global sobre las previsiones futuras de su demanda.

Frente a los continuos descensos del consumo de carne de ovino a los que estamos acostumbrados en Europa, otras regiones del mundo aumentan sus cuotas, de tal forma que la producción de este tipo de carne aumentará en los próximos años, y este aumento estará determinado por la fuerte demanda de China y Oriente Medio. De esta manera, China es ya el principal consumidor de carne de cordero del mundo con cerca de 4 millones de toneladas al año, lo que representa cerca del 30% del total del consumo mundial. A nivel global, el comportamiento del consumo ha sido distinto en los últimos años según la región analizada, ya que China, Argelia, Afganistán y Nigeria han experimentado incrementos del consumo de este tipo de carne, mientras que en el otro extremo se encuentran las regiones con tendencia decreciente de la demanda, como son la UE-28, Australia, Nueva Zelanda y Estados Unidos.

Estos cambios en las tendencias de consumo han hecho variar los censos del sector ovino en consecuencia, de tal forma que, según lo esperado, China ha ido aumentando su cabaña ovina hasta los 185 millones de cabezas según datos de FAOSTAT. No obstante, no ha sido este país el que más ha aumentado su censo, sino Arabia Saudí y Argelia, en primer y segundo lugar, con aumentos de cerca de 5 millones de animales para el periodo 2000-2013, según la misma fuente. Por otra parte, como ya es conocido, las regiones donde se han registrado descensos en los censos fueron UE-28, Australia y Nueva Zelanda. En consecuencia, las producciones de carne de cordero han ido de la mano de la evolución de las cabañas, para obtener en el conjunto mundial cerca de 8,6 millones de toneladas producidas en el año 2013, lo que supone un aumento de la producción del 10% respecto al año 2000, según la FAO.

Además de la producción, hay que tener en cuenta el factor del comercio exterior para determinar el consumo real de los distintos países, ya que hay casos como el de la UE-28, donde la producción interna no es suficiente para cubrir el consumo total de la misma. En este sentido, el principal bloque importador a nivel mundial de carne de ovino es la propia UE-28, que acapara el 38% de las importaciones mundiales. En segundo lugar estaría China, que tampoco es capaz de satisfacer la demanda interior y requiere de una importación anual de aproximadamente medio millón de toneladas adicionales, lo que representa en torno al 17% de volumen de carne importado global. En el lado de los exportadores, estarían en primer lugar Australia, muy centrado en el mercado chino y de Oriente Medio; seguido por Reino Unido, que muchas veces reexporta a Francia un volumen importante de sus importaciones procedentes de Oceanía; Holanda, debido al intercambio de movimientos que se producen a través del puerto de Rotterdam; Uruguay, que se encuentra muy centrado en consolidar su mercado en EEUU; Nueva Zelanda, que ha estado redirigiendo sus exportaciones a China, mientras que frenaba las de la UE y mantenía las de EE. UU.; y España en sexto lugar, donde las exportaciones de carne son menos importantes que las de animales vivos, pero que cada año crecen.

En lo que respecta a los ovinos vivos, Australia es el principal exportador, muy centrado en el mercado de Oriente Medio. El resto de principales exportadores son países comunitarios, como España y Rumanía, que comparten como destino principal Libia, mientras que Hungría además abastece a Grecia y Jordania, la cual a su vez reexporta a distintos emiratos y reinos árabes. Cabe destacar también el papel de Hungría, que ha centrado su mercado de animales vivos en Italia.

Para entender la dinámica del funcionamiento en el mercado mundial y nacional, tanto del sector ovino de carne como el de otras materias primas, es necesario tener en cuenta una serie de países que son actores clave. En primer lugar, es necesario mencionar a Brasil, que aunque no es un gran productor de ganado ovino, si es el principal país suministrador de materias primas de escala global, empleadas para piensos de alimentación animal. Brasil, tras las reformas agrarias llevadas a cabo en los últimos años, con mejoras tecnológicas y altos niveles de productividad, ha desarrollado su potencial productivo y ha adquirido una gran capacidad que le permitirá ser el gran abastecedor de los recursos que van a necesitar otros países en desarrollo, como son principalmente las grandes economías asiáticas. Además, está regulando su actividad, para compatibilizar este crecimiento con las iniciativas de desarrollo sostenible.

Uruguay es también un país a destacar dentro del entorno latinoamericano, por su apuesta decidida por el sector ovino de calidad, mediante programas de sanidad, trazabilidad y calidad de la producción. Tras largas negociaciones con EE. UU., han conseguido la apertura del mercado de éste a la exportación, en primer lugar de cortes con hueso. Están trabajando en crear un nicho de mercado para una producción de calidad asociada a carne libre de residuos antibióticos y de factores de crecimiento.

Dentro de la UE, uno de los países con cuotas elevadas de exportación y que tiene una estrategia clara de futuro para este sector es Irlanda. Este país ha identificado la agricultura como un punto fuerte, que va a tirar del carro de la recuperación económica del país, y esto se va a producir sobre todo, a través del aumento del valor de la producción y las exportaciones. La estrategia se basa en buscar una marca paraguas “Irlanda”, con la que englobar sus productos vinculados con su imagen de país verde y de correcto aprovechamiento de recursos naturales, con una elección de producción sostenible por parte del consumidor.

Como país determinante en la escena global está China, que ha venido creciendo a un ritmo muy fuerte durante los últimos años, y que a pesar de que ahora se esté frenando su economía, seguirá creciendo aunque a menor ritmo en la próxima década. Por estos motivos, su demanda interna no puede ser abastecida todavía con su propia producción, pues al igual que ocurre en otras zonas del mundo, la producción del ovino se encuentra recluida en las zonas con tierras más desfavorecidas en la regiones colindantes con Mongolia, donde hay una mano de obra no profesionalizada, a la que recientemente se están empezando a implementar políticas de mejora de la productividad, sanidad e infraestructuras. China, debido a sus cambios socio económicos internos seguirá siendo un motor de demanda en el futuro, y puede suponer una oportunidad como mercado exterior para los operadores que estén en disposición de establecer un canal de exportación con Asia.

En último lugar, hay que citar también a Australia, para el cual la exportación de ganado tanto vacuno como ovino, son sectores vitales de su economía. Por estos motivos, se han especializado creando un organismo específico para la gestión de la producción y las exportaciones, con oficinas en las regiones de destino distribuidas por todo el globo. Desde ellas, se hace un trabajo de conocimiento de los hábitos de consumo y se desarrollan programas de promoción adaptados a los gustos y hábitos de la población diana. Su estrategia de promoción va destinada a ofrecer los cortes demandados por el de mercado de referencia en cada destino y en formatos atractivos a las necesidades, así como a vender una imagen de calidad y confianza en el producto, apoyado en un sistema integral de producción.

Además de todos estos factores y actores clave que determinarán el desarrollo en el futuro de la producción y comercio global de la carne de ovino, hay que tener en cuenta otros factores adicionales que van entrando en la escena productiva, como son el cambio climático y sus consecuencias sobre las producciones. Esto determinará futuras exigencias de desarrollar modelos productivos sostenibles, que serán cada vez más demandados por un mayor número de consumidores más informados y sensibilizados con la huella de carbono de la producción de carne y su impacto sobre el medio ambiente.