Ganancia de peso en ovinos de pelo tipo Sudán: Efecto de la granja, sexo y tipo de parto

Clara V. Rúa-Bustamante 2, Maximiliano Ambrosio 3 y Abner A. Rodríguez-Carías 4 J. Agric. Univ. P.R. 103(2):173-182 (2019)

RESUMEN

Se evaluó la ganancia diaria de peso (GDP) de ovinos de pelo tipo Sudán en crecimiento utilizando 1,090 registros tomados durante dos años en tres granjas localizadas en el trópico seco en la región del Caribe de Colombia. En cada una de las granjas se registró el tipo de parto de la oveja y el sexo de los corderos. Para determinar la GDP, los corderos se pesaron semanalmente desde el nacimiento hasta los 240 días de edad. Los datos se analizaron según un diseño estadístico completamente aleatorizado con arreglo factorial 3 (granjas) x 2 (sexo del cordero) x 3 (tipo de parto, sencillo, doble o triple). Se utilizó la prueba de Tukey para la separación de medias. La GDP fue similar entre las tres granjas evaluadas con un promedio general de 112 g. Se observó en promedio una mayor (P<0.05) GDP en hembras que en machos (115 versus 103 g) y tal como esperado, la GDP individual de corderos producto de partos sencillos (117 g) fue mayor (P<0.05) que la de corderos nacidos de partos dobles (106 g) o triples (23 g). La mayor GDP de corderas se observó en dos de las tres granjas. La GDP fue similar en machos o hembras nacidos de partos sencillos, sin embargo, en corderas nacidas de partos dobles la GDP fue mayor (P<0.05) que en corderos, y lo contrario se observó en partos triples donde la GDP fue 32 g mayor (P<0.05) en machos que en hembras. En resumen, la GDP de ovinos de pelo tipo Sudán en la región del Caribe de Colombia es buena dado su sistema de crianza extensivo. La GDP fue simila entre fincas pero difirió entre el sexo de la cría y el tipo de parto. Palabras clave: ovino de pelo, crecimiento, trópico seco

ABSTRACT

Weight gain in Sudan hair sheep: Effect of farm, sex and type of parturition The daily weight gain (DWG) of growing Sudan-type hair sheep was evaluated using 1,090 records taken over two years at three farms located in the dry tropics of the Colombian Caribbean region. On each farm, the type of

1 Manuscrito sometido a la Junta Editorial el 10 de octubre de 2018.
2 Investigador, Corporación Colombiana de Investigación Agropecuaria. e-mail: crua@agrosavia.co
3 Especialista Técnico, Asociación de Criadores de Ganado Ovino de Colombia.
4 Catedrático, Departamento de Ciencia Animal, Universidad de Puerto Rico, Maya-güez. e-mail: abner.rodriguez3@upr.edu

174 Rúa-Bustamante et al./Ovinos Tipo Sudán birth (single or multiple) and the sex of lambs were recorded. To determine DWG, 1,090 lambs were weighed weekly from birth to 240 days of age. The data were analyzed according to a completely randomized statistical design with factorial arrangement 3 (farms) x 2 (sex of the lamb) x 3 (type of delivery, single, double or triple). The Tukey test for the separation of means was used. The DWG was similar among the three farms averaging 112 g. A higher (P <0.05) DWG was observed in females than in males (115 versus 103 g), and as expected, the individual DWG of lambs from single calving (117 g) was higher (P <0.05) than twin (106 g) or triple (23 g). The highest DWG of ewe lambs than in males was observed on two of the three farms. The DWG was similar in males and females born from single births; however, in ewe lambs born from double births, DWG was higher (P <0.05) than in males, and the opposite was observed in triple deliveries where DWG was 32 g higher (P <0.05) in males than in females. In summary, DWG of Sudan hair sheep in the Caribbean region of Colombia is good given its extensive sheep raising system. The DWG was similar among farms but differed between the sex of the lamb and the type of parturition.

Key words: hair sheep, growth, dry tropic

INTRODUCCIÓN

En Colombia, el ovino de pelo criollo es también conocido con el nombre de camuro, africana, o pelona, según las regiones donde se críe. En este tipo de ovino, se han reportado altos niveles de variabilidad genética debido principalmente a las diversas rutas de ingreso al continente americano, probablemente durante el descubrimiento y la conquista. Similar a los bovinos, el banco genético de ovinos de pelo incluye animales provenientes de la península Ibérica, otros países de Europa y las islas Canarias (Vivas-Ascue, 2013). El ovino de pelo se caracteriza por su alta fertilidad y capacidad prolífica, su baja presencia de enfermedades y su virtud de utilizar fuentes alimenticias alternas como subproductos de cosecha (Arcos et al., 2002). Se ha reportado la presencia de ovinos de pelo tipo Sudán, Etíope y Abisinio en el continente americano, mayormente en la región del Caribe (Vivas-Ascue, 2013). Los tres tipos poseen similar número de alelos, lo que indica la alta diversidad genética (Vivas-Ascue, 2013). En Colombia, están presentes los tipos Etiope y Sudán, de adaptación al medio ambiente seco tropical y que se caracterizan por su rusticidad, mansedumbre, prolificidad y excelente comportamiento. Estas características convierten a estos ovinos en una innegable alternativa para contribuir al desarrollo de las comunidades, especialmente las menos favorecidas que son las que más conocen y mantienen la especie.

Actualmente para la producción de ovinos, predominan sistemas de
producción de trashumancia, nómadas, estancias, sistemas extensivos en zonas marginales, sistemas intensivos y sistemas mixtos (Herrera et al., 2010). Estos sistemas se catalogan como aquellos con media incorporación de tecnología y son considerados de economía familiar, con integraciones de actividades agrícolas y pecuarias como fuente de ingresos y que poseen un mediano nivel de adopción de tecnología, que solo les permiten incorporar algunos aspectos de manejo zootécnico, sanitario y administrativo (Castellanos et al., 2010).

En la región del Caribe de Colombia, los ovinos de pelo se crían principalmente en sistemas de producción extensivos o mixtos combinados con la ganadería bovina. Sin embargo, es poca la información documentada sobre el comportamiento productivo de ovinos de pelo tipo Sudán criado bajo estas condiciones. Es además bien conocido que el entorno o granja, el sexo del animal y el tipo o cantidad de crías por parto son factores extrínsecos o intrínsecos que influyen sobre el crecimiento de los corderos durante los períodos de lactancia y engorde (De Lucas et al.,2003). Diversos estudios han demostrado que corderos provenientes de partos simples presentan una mayor tasa de crecimiento pre y post destete con respecto a aquellos provenientes de partos gemelares y que los machos presentan un mayor peso al nacimiento así como una mayor ganancia de peso pre y post-destete que las hembras (González-Garduño et al., 2002). Otros trabajos, sin embargo, realizados con distintas razas y bajo diferentes sistemas de producción no indican diferencias atribuidas al sexo para el peso al nacimiento de los corderos (Quintero et al., 1997) ni para el crecimiento pre-destete (González-Garduño etal., 2010). Inclusive algunos autores encontraron mayores tasas de crecimiento a los 30 y 60 días para las hembras, no existiendo diferencia en el peso al destete para los corderos de ambos sexos (Gbangboche et al., 2006).

Dada la importancia del ovino de pelo, debido a su mayor resistencia al estrés por calor, para el desarrollo del sector ovino en Colombia, el objetivo de esta investigación fue determinar el efecto de la granja, el sexo del animal y el tipo de parto de la oveja sobre la ganancia diaria de peso de corderos de pelo tipo Sudán.

MATERIALES Y MÉTODOS

Se utilizaron 1,090 datos recolectados en tres granjas con características similares de sistema de producción durante los años 2013 y 2014. Las granjas evaluadas se encuentran ubicadas en el corregimiento de Mariangola a 10° 10’ 53.3” de latitud norte y 73° 35’ 45.6” de longitud oeste, en el municipio de Valledupar en la microrregión Valle del César del departamento del César, República de Colombia, región Caribe. La zona presenta una temperatura promedio anual de 28.4°C, humedad relativa que oscila entre 56 y 74%, precipitación anual promedio de 970 mm, con distribución bimodal de los meses de mayo a junio y de agosto a noviembre y altura sobre el nivel del mar de 100 metros. Se considera una microrregión de sucesión ecológica: bosque seco tropical, sabanas (Grajales et al., 2016).

En la granja A, el área total es de 950 hectáreas dedicadas a la ganadería bovina (carne y leche) y ganadería ovino-caprina (carne). El sistema de alimentación para los ovinos es pastoreo extensivo mixto (bovinos, ovinos y caprinos), los ovinos y caprinos pastorean de manera independiente en las áreas dedicadas a la producción bovina bajo un manejo rotacional diseñado según la temporada seca y lluviosa. Las praderas están cubiertas de gramíneas introducidas (Panicum maximum cv. Tanzania), gramíneas arvenses, arbóreas y arbustivas nativas. En la ganadería ovina el fenotipo racial es el ovino criollo de pelo Sudán.

En la granja B, el área total es de 550 hectáreas dedicadas a la ganadería bovina de hembras y machos (carne) y ganadería ovino-caprina (carne). El sistema de alimentación para los ovinos es también el pastoreo extensivo mixto (bovinos, ovinos y caprinos), los ovinos y caprinos pastorean de manera independiente en las áreas dedicadas a la producción bovina bajo un manejo rotacional de acuerdo a la temporada seca y lluviosa. Las praderas están cubiertas de gramínea nativa (Bothriochloa pertusa), arvenses, arbóreas y arbustivas nativas, observándose baja oferta forrajera aparentemente por la calidad de sus suelos y menor incidencia de precipitaciones. En la ganadería ovina el fenotipo racial es el ovino criollo de pelo Sudán en un 21%, ovinos de la raza Blackbelly en un 33% y cruzamientos de hembras criollas de pelo Sudán con machos de la raza Dorper y BlackBelly en un 46%.

En la granja C, el área total es de 550 hectáreas dedicadas al cultivo de palma de aceite bajo sistema de riego por aspersión, ganadería bovina de engorde (carne) y ganadería ovina (carne). El ganado ovino pastorea los corredores del cultivo de palma para el control de arvenses, alcanzando a consumir gramíneas nativas (pastoreo conducido); y se alterna pastoreando con los bovinos (pastoreo mixto) en praderas cubiertas de gramínea introducida (Panicum maximum cv. Tanzania), gramíneas, arvenses, arbóreas y arbustivas nativas bajo manejo rotacional. En la ganadería ovina el fenotipo racial es el ovino criollo de pelo Sudán en un 38% y cruzamientos de hembras criollas de pelo Sudán con machos de la raza Dorper y Kathadin en un 62%.

En las tres granjas evaluadas los corderos son retenidos en el corral de manera permanente durante los primeros 10 a 15 días de nacidos, permitiendo que la oveja salga a pastoreo durante el día y regrese en el momento que desee. El manejo reproductivo se realiza en temporadas de montas y de partos (cinco grupos de animales divididos en cinco temporadas de monta durante el año), adaptado del sistema STAR (Lewis et al., 1996) sin la clasificación por lotes. La proporción machos:hembra es de 1:33 a 1:35 y el producto de venta es el cordero (hembras y machos) de 30 a 35 kilogramos de peso, con una edad entre ocho y diez meses. En los machos se realiza castración con elastrador entre los tres a siete días de vida. De igual manera en las tres granjas los ovinos son suplementados con sal mineralizada formulada según los minerales presentes en el suelo y con adición de coccidiostato, vitaminas, arcillas y jabones cálcicos, en una dosis de 10 gramos por animal por día.

En cada finca, en ambos años, se documentó la fecha de parto de cada oveja y se registró la información de los factores sexo y tipo de parto. Para la variable de ganancia de peso diario, se realizaron pesajes mensuales de los machos y hembras desde el nacimiento hasta los 240 días de edad (edad promedio en la que se alcanza el peso al sacrificio) utilizando una báscula de reloj.

Los datos de ganancia en peso se analizaron según un diseño completamente aleatorizado con arreglo factorial de tratamientos 3 (granja) x 2 (sexo del cordero) x 3 (tipo de parto) utilizando el paquete estadístico de SAS (2009). Se utilizó la prueba de Tukey para la separación de medias.

RESULTADOS Y DISCUSIÓN

Los valores promedio de ganancia diaria de peso (GDP) de los efectos principales se presentan en el Cuadro 1. La GDP fue similar entre las tres granjas evaluadas (117, 105 y 114 g/d para la granja A, B y C, respectivamente), lo que se explica por la similitud en animales, en prácticas de manejo y en condiciones climáticas entre localidades. En las tres granjas en conjunto, la GDP tuvo un promedio de 112 g, valor que se considera excelente para el crecimiento de corderos criados bajo

sistemas extensivos de producción y coincide con GDP de 80 a 160 g reportados para Colombia por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés) relacionados con nivel tecnológico medio (Garay y Correa, 2013). Se observó también una mayor (P<0.05) GDP en hembras que en machos (115 vs. 103 g, respectivamente), resultado que coincide o difiere de estudios anteriores que evaluaron la ganancia en peso en corderos bajo condiciones extensivas. Tal como esperado, la GDP individual de corderos producto de partos sencillos (117 g) fue mayor (P<0.05) que la de corderos nacidos de partos dobles (106 g) o triples (23 g).

Otros estudios efectuados en ovinos criados en sistemas de producción tanto extensiva como intensiva con o sin suplementación proteica, energética o mineral reportaron valores de GDP similares a los de este experimento. En Venezuela se realizó un estudio con corderos pre-destete de la raza Africana Oeste criados en condiciones agroecológicas clasificadas como bosque tropical muy seco (Dickson et al., 2004). Los ovinos en el citado estudio se criaron bajo condiciones de pastoreo y fueron suplementados con una ración comercial de alimento concentrado con el 17% de proteína cruda a razón de 300 g/d y obtuvieron una GDP de 101 g/día, valor por debajo de los observados en este estudio. En ovinos de pelo raza Pelibuey de cuatro a ocho meses y de ocho a 12 meses de edad y alimentados en sistemas semi-intensivos con dietas con una proporción de forraje a concentrado de 40:60, se reportaron GDP de 104 y 112 g/d, respectivamente (Fonseca, 2003).

En otro estudio, también con ovinos Pelibuey pero criados bajo condiciones intensivas, se observó efecto de sexo y el tipo de parto sobre la GDP de corderos (Macedo y Arredondo, 2008). En el citado estudio la GDP de corderos de partos sencillos, dobles y triples fue de 117, 106 y 99 gramos, respectivamente, resultados similares a los reportados en este estudio. Rastogi (2001) también reportó mayores GDP en corderos de la raza Black Belly nacidos de partos sencillos versus la de aquellos producto de partos dobles y triples.

El peso al nacimiento de animales de partos sencillos es mayor que en crías de partos múltiples (dobles o triples) ya que durante la gestación no tiene ninguna competencia por nutrientes y espacio en el útero de su madre (Macedo y Arredondo, 2008). Sin embargo, el peso total en conjunto de las crías favorece aquellos animales producto de partos múltiples.

En otra investigación (González-Garduño et al., 2002), los promedios de GDP de la etapa predestete y posdestete en corderos Blackbelly se encuentran dentro de los valores que se reportan en este estudio para las tres granjas. En ese estudio anterior se reportaron GDP de 88 g para hembras, 100 g para machos, 97 g para partos sencillos y 93 g para partos dobles.

En el presente estudio, la GDP en las hembras fue mayor (P<0.05) que en los machos en dos de las tres fincas evaluadas (Figura 1). Estos resultados difieren de los reportados en ovinos Pelibuey criados en el clima cálido húmedo mexicano, donde las ganancias pre-destete en machos fue mayor que en hembras (104 vs. 90 g) (González-Garduño et al., 2010). En otro estudio con corderos de la raza Pelibuey (Hinojosa-Cuellar et al., 2012) también se observó que el peso al nacimiento y al destete y la GDP pueden estar influenciados por el sexo de la cría. En el último estudio la GDP fue mayor en hembras que en machos (200 vs. 100 g, respectivamente). En ovinos tipo West África, Persa Cabeza Negra, Blackbelly y Bergamasca, en pastoreo y suplementados eventualmente con pasto de corte, caña de azúcar y la leguminosa Leucaena leucochephala, se observó GDP post-destete de 104.8 g para machos y de 93.9 g para hembras.

La Figura 2 muestra los valores de GDP de la interacción sexo y tipo de parto. La GDP fue similar en animales nacidos de partos senci-llos. En hembras nacidas de partos dobles la GDP fue mayor (P<0.05) que en machos, sin embargo, lo contrario se observó en partos triples, donde la GDP fue 32 g mayor (P<0.05) en machos que en hembras. Este tipo de comportamiento en GDP entre sexos como respuesta al parto podría estar relacionado a muchos factores no evaluados en este experimento, como el índice de condición corporal de las ovejas, su alimentación durante el último tercio de la gestación, su capacidad de producción de calostro y leche y su instinto materno. Estos factores han sido asociados al peso al nacer de corderos nacidos de ovejas criadas en sistemas de producción extensivos (Martin et al., 2004).

En la Figura 3 se puede observar la interacción entre granja y el tipo de parto sobre la GDP de corderos tipo Sudán. Excepto en la granja

B, y tal como esperado, la GDP de los corderos nacidos de partos sencillos fue mayor (P<0.05) que en aquellos nacidos de partos gemelares o triples. La diferencia en ganancia en peso entre partos sencillos y múltiples fue de 8 (doble) y 28 (triple) g/d en la granja A y de 13 (doble) y 27 (triple) g/d en la granja C. Sin embargo, un comportamiento atípico se observó en la granja B, donde la GDP de animales nacidos de partos triples fue 18 g mayor (P<0.05) que en aquellos de partos dobles y 19 g mayor que en animales nacidos de partos sencillos. En estudios relacionados, Carrillo y Segura (1993) reportaron GDP de 85 gramos para partos sencillos, 74 gramos para dobles y 72 gramos para partos múltiples en ovinos de raza Blackbelly y Pelibuey en México. En general, en este experimento los valores medios de GDP encontrados corresponden a los observados por otros autores en ovinos de pelo, donde los ovinos hembras y machos producto de nacimientos múltiples tienen una GDP individual menor que la de los nacidos de partos sencillos.

CONCLUSIONES

Dado el sistema de crianza y las condiciones climáticas prevalecientes, la GDP de ovinos de pelo tipo Sudán en la región del Caribe de Colombia puede considerarse como buena (>75 g). Se observó consistencia en los resultados obtenidos entre las fincas evaluadas y se observó efecto del sexo de la cría y el tipo de parto sobre la GDP. Los resultados demuestran que este tipo de ovino representa una alternativa para sistemas de producción extensivos en regiones tropicales.

LITERATURA CITADA

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Manejo óptimo del pastoreo en el trópico bajo, punto de partida para mejorar la rentabilidad de la explotación.

Por: Raúl Rojas Cortés
Zootecnista U.N.
Gerente Técnico de Forrajes de Sáenz Fety S.A.S
Correo electrónico: rrojas@saenzfety.com
Celular: 310 2712459
www.saenzfety.com

INTRODUCCIÓN

En Colombia el principal alimento utilizado en las explotaciones de rumiantes como ovinos, caprinos o bovinos es el pasto; usando diferentes métodos de pastoreo, adaptados a las necesidades y condiciones de cada región y finca en particular. Pero infortunadamente en muchas de las fincas el pasto no es manejado adecuadamente y con la tendencia actual de los mercados donde día a día, los costos de producción son más elevados, diferente al precio de los productos finales que se mantiene o en algunos casos baja, la rentabilidad de las explotaciones ha ido disminuyendo. Esta situación es similar a la de muchos países del mundo como Brasil, donde la rentabilidad de las explotaciones es menor debido al aumento en el costo de los insumos y por esta razón el productor debe mejorar la eficiencia de las mismas (Euclides & Euclides Filho, 1997 citado por Pedreira, 2001).

El pasto es el alimento más económico que le podemos dar a los rumiantes y por esto el productor pecuario, debe mejorar el uso de los mismos, buscando e instaurando en las fincas, metodologías de pastoreo que mejoren la eficiencia del sistema, debido a que una de las maneras de aumentar y mantener la rentabilidad de las explotaciones es mejorando la eficiencia en la metodología de colecta del pasto por parte de los animales ya que si no se maneja el pasto como un cultivo en las fincas, se van a tener praderas con una productividad media-baja (Euclides & Euclides Filho, 1997 citado por Pedreira, 2001).

MANEJO DE PRADERAS

Antes de hablar de las pautas de manejo hay que tener en cuenta cuales son las principales causas de degradación de praderas en Colombia y entender que estas afectan notablemente la rentabilidad de las explotaciones cuando presentan disminución en el número de plantas forrajeras establecidas y un aumento en las plantas no deseadas (arvenses o malezas), afectando la producción animal. (Rincón, 2006)

A continuación, se mencionan algunos de los factores que generan reducción en la producción forrajera tanto en cantidad como en calidad, y que afectan los parámetros zootécnicos de la finca como las ganancias diarias de peso o la producción de leche de los animales (Rincón, 2006), (Paiva, Pereira & Barbero, 2013):

  • Escogencia errada del material forrajero.
  • Malas prácticas del pastoreo (alta carga animal, sub – pastoreo, sobre pastoreo).
  • Invasión por plantas dañinas o malezas.
  • Falta o inadecuada fertilización.
  • Compactación del suelo: baja infiltración del agua.
  • Ataque de insectos plaga.

Para evitar estos procesos de degradación en las praderas se debe hacer uso adecuado de las mismas, analizando cada uno de los factores mencionados anteriormente y entendiendo en primer lugar que “el pasto maravilla no existe”, que todos los pastos funcionan dependiendo de las características de la finca y el uso que se le vaya a dar al mismo (Rojas, 2009).

Por esta razón el mejor pasto es aquel que se adapta a las condiciones tanto de la finca como del tipo de explotación que se va a realizar, por eso no se debe escoger el material forrajero porque está de moda, porque en otras ganaderías lo han usado con buenos resultados o porque nutricionalmente es el de mejor calidad. Cuando se va a realizar la escogencia del material forrajero es importante tener en cuenta los siguientes ítems (Paiva, Pereira & Barbero, 2013):

  • Ubicación de la finca.
  • Topografía de la finca.
  • Tipos de suelos en la finca.
  • Índice de pluviosidad en la zona.
  • Existencia de riego.
  • Características del terreno (seco o húmedo).
  • Temperatura de la finca.
  • Propósito de la explotación.
  • Tipos de forraje que existen en la finca.

Además de lo anterior hay que informarse acerca de las características de manejo del material escogido, establecer el uso que se le va a dar (corte o pastoreo), conocer el potencial de producción, y finalmente verificar la calidad nutricional, esto con el propósito de establecer si es necesario realizar suplementación con algún tipo de sal mineralizada especifica o con suplementos proteicos o energéticos.

Vale la pena mencionar que en Colombia se consiguen en el mercado diferentes forrajes que funcionan bien en Ovinos o Caprinos como Brachiaria híbrido Sabiá, Panicum maximum Tamani, Panicum maximum Aruana, entre otros.

PROTOCOLO PARA EL ESTABLECIMIENTO DE UNA PRADERA

Una vez escogido el material forrajero a sembrar se debe tener un óptimo establecimiento, porque de este dependerá el desempeño a futuro de la pradera, si desde la siembra no logramos un buen resultado difícilmente lograremos tener una pradera formada con excelente calidad y cantidad.

Antes de mencionar los diferentes pasos para el establecimiento, debemos recordar que la mejor época para esta actividad es al inicio de las lluvias, puesto que las plantas en sus etapas iniciales son muy susceptibles a la falta o al exceso de humedad y para lograr el éxito en el establecimiento se debe contar con humedad constante (ni exceso, ni deficiencia) durante los primeros 45 días. Para esto hay que tener aguas lluvias ya que únicamente con el riego es muy difícil y costoso lograr un óptimo resultado (Rojas, 2009).

Para lograr excelentes resultados en el establecimiento, es importante seguir los siguientes pasos:

1. Medir e identificar los potreros

2. Realizar un análisis de suelos

3. Elección del material forrajero a sembrar

4. Control de Arvenses o malezas

5. Realizar trabajo físico del suelo

6. Incorporar enmiendas y terminar de preparar el terreno

7. Regar la semilla y taparla máximo a 2 cm. de profundidad y si el suelo queda muy suelto pasar un cilindro con el fin de hacer una pequeña compactación.

8. Aplicación de fertilizantes (Fertilización inicial y de mantenimiento)

9. Control de arvenses o malezas

10. Control de Plagas

MANEJO DEL PASTOREO

Lo primero que hay que tener en cuenta para hablar de manejo de pastoreo es el concepto de intensidad de pastoreo que se refiere al grado de defoliación que le hace a la planta el animal; debido a que de acuerdo a la altura de remanente, se va a afectar la estructura aérea (dosel) de la planta (brote-hijo-vástago), su producción de raíces y el crecimiento después del consumo de forraje por parte de los animales (Rojas, 2009). En la figura 1, se pueden observar la estructura aérea (dosel) de la planta (brote-hijo-vástago)  y como, dependiendo de la altura de corte o pastoreo se afecta.

Figura 1. Estructura de una gramínea (brote-hijo-vástago)

La estructura del dosel hace referencia a la distribución de las posiciones, orientaciones aéreas y formas de varios órganos de la planta como hojas, flores, tallos, etc. La estructura del dosel forrajero (parte aérea del forraje), juega un papel importante en los procesos de la planta para describir la interacción entre la vegetación y el ambiente (Welles and Norman, 1991).

Todas las partes que conforman el dosel son fundamentales para el desarrollo de las plantas, pero el punto más importante en pastoreo es el meristema apical porque este es el responsable del crecimiento vegetativo de cada brote, hijo o vástago de la planta, en la medida que los animales consuman este punto, el brote, hijo o vástago se va a morir y la recuperación de la planta va a ser muy lenta y el tiempo de descanso o rotación no va a ser suficiente para que la planta se pueda recuperar, produciendo un agotamiento en la planta que dificulta la competencia con las malezas. Si pasa esto, los potreros son invadidos fácilmente por arvenses y se acorta la vida útil del material establecido (Rojas, 2009) (Pezzani, 2012).

Por lo anterior se debe realizar un uso adecuado de la pradera con el fin de que los animales no repelen o dejen demasiado remanente ya que ninguno de los dos casos es deseable porque se afecta la vida útil de la pradera y la productividad de la explotación. Debemos tener en cuenta que el mal manejo de una pradera, junto con condiciones agroclimáticas adversas, generan degradación de la pradera, especialmente si se repela la planta ya que hay una disminución drástica en el sistema radicular, en la producción de macollas (brotes, hijos o vástagos), en el crecimiento de nuevas hojas y en las reservas de carbohidratos en las raíces (Da Fonte, 2013). 

Además de evitar la degradación de la pradera es importante buscar el momento óptimo de cosecha con el fin de tener la mejor calidad nutricional con la mayor producción de forraje posible y de esta manera se logrará mejorar la productividad de los animales, teniendo en cuenta que la duración de las etapas de crecimiento de las plantas hasta llegar a su madurez o a su etapa de reproducción, varía dependiendo del material forrajero utilizado y que a mayor edad en la planta, la calidad nutricional va a disminuir, mientras que la producción de forraje va a ir aumentando, pero luego en la etapa de senescencia comienza también a disminuir. Figura 2.

 Figura 2. Etapas de crecimiento de un forraje

Hay un parámetro importante en la producción de forraje llamado Índice de Área Foliar, que es el área total de la superficie superior de las hojas por unidad de área de terreno que se encuentre directamente debajo de la planta, ya que este tiene una gran influencia en la actividad fotosintética y en el crecimiento de la planta porque en la medida que este aumenta, la planta va a poder captar una mayor cantidad de luz del sol, aumentando la eficiencia en la fotosíntesis y el crecimiento de las plantas; pero tienen un máximo cuando un gran número de hojas en la planta, alcanza el 90% de la interceptación luminosa, es decir menos del 10% de la luz del sol va alcanzar el suelo, esto se conoce como Índice de Área Foliar óptimo, (Do Nascimento, 2001); teniendo un Índice de Área Foliar crítico, cuando las hojas interceptan el 95% de luz, porque en ese momento la tasa de producción de nuevas hojas es igual a tasa de muerte de hojas inferiores en la planta, hasta este punto se alcanza la mejor calidad del forraje con una buena producción, después de esto la calidad nutricional va a disminuir (Gomide, 1994, citado por Do Nascimiento, 2001), (Grafico:1, Figura: 3).

Gráfico 1. Acúmulo de forraje e interceptación luminosa

Figura 3. Índice de área foliar e interceptación luminosa

Por lo anterior con los diferentes estudios realizados por varios investigadores, se ha establecido que el mejor momento para cosechar el forraje, es cuando la planta está interceptando entre el 90% al 95% de la luz, en este punto se obtiene la mejor calidad y producción del forraje. Dentro de esos estudios se logró establecer que hay un alto grado de correlación entre la altura de la planta y la interceptación luminosa, estableciendo de esta manera alturas de entrada y de salida para las diferentes especies forrajeras, teniendo una forma práctica de medición para el productor pecuario (Gomide, 1994, citado por Da Fonte, 2013). Por esta razón ya existen tablas que indican la altura óptima de entrada y de salida de los animales al potrero (Ver Tabla 1, Tabla 2 y Tabla 3).

Tabla 1.

Tabla 2.

Tabla 3.

Este parámetro de altura de entrada y de salida constituye una herramienta fundamental para mejorar la rentabilidad de las explotaciones,  en la medida que se coseche el forraje en el momento óptimo y se respete la altura de entrada y de salida, la planta forrajera se va a recuperar con normalidad durante el periodo de descanso o de rotación entre cada pastoreo, con lo cual se va a incrementar la productividad de la explotación, al lograr aumentar la producción de los animales o la capacidad de carga en la finca.

Además de manejar el concepto del mejor momento de cosecha o pastoreo debemos lograr que el forraje tenga la mayor producción posible de hojas, sin tener mucho tallo ni material muerto, para esto es importante tener en cuenta otros factores que influyen en la producción forrajera como el tamaño de los potreros, los días de ocupación (que deben ser menores a 3), el tiempo ideal para el primer pastoreo dependiendo del material, el uso de fertilización y riego, entre otros, ya que si tenemos en cuenta todos estos factores agroclimáticos y de manejo, vamos a tener una alta producción de forraje de buena calidad, obteniendo un costo bajo por kilo de forraje producido, contribuyendo a mejorar la rentabilidad de la explotación.

Para finalizar, no debemos olvidar que el pasto es el alimento más económico que le podemos brindar a los rumiantes y se debe manejar como un cultivo”.

REFERENCIAS

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DA FONTE, JR, 2013. Memorias charla Lactividad: La altura de pastoreo del forraje, aspecto clave para mejorar la productividad lechera.

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