Factores que influyen en la finalización de corderos para abasto

Esmeralda Desdémona Martínez. Egresada del Programa de Posgrado de la Facultad de Zootecnia y Ecología. Universidad Autónoma de Chihuahua México.
e-mail: desdemona_esme@yahoo.com.mx

La finalización de corderos para abasto es una etapa fundamental en todo sistema de producción ovina y determina en gran medida la rentabilidad de la explotación. La finalización es el período de alimentación en el que se busca obtener en el menor tiempo posible un cordero finalizado listo para el consumo ya sea de forma extensiva, semi-intensiva o intensiva. Todo ovinocultor debe darle la debida importancia a esta etapa ya que en ella se deben recuperar a través del cordero, los costos de producción del rebaño.  Sin embargo, la eficiencia productiva de la finalización de los corderos, depende del sistema productivo, raza, edad, sexo, porque influyen considerablemente en el crecimiento de los tejidos tales como; músculo, grasa y hueso, que se refleja en la estructura corporal en vivo, madurez fisiológica, estructura de la canal, grado de rendimiento y calidad de la canal y de la carne. El Propósito final es satisfacer las exigencias del mercado nacional y que además sea competitivo con los productos de carne importada (Vázquez et al., 2011), es decir que los animales tengan un buen rendimiento y con poca a moderada cantidad de grasa, que la carne sea más tierna, más jugosa, que tenga mejor sabor y que sea segura al consumirla. Por lo anterior, el objetivo del presente artículo es dar a conocer los principales factores que influyen en las características productivas de corderos para abasto e impulsar la ovinocultura.

Sistema Productivo. La cría de borregos es eficientemente productiva y rentable, debido a que es un pequeño rumiante que tiene la habilidad de ganar peso con dietas altas en fibra (lignocelulósicos) (Chenost, 1987; citado por Ponce, 2006). La ventaja en la ganancia de peso se refleja en la cantidad de carne producida por unidad animal.Los ovinos de pelo como la Dorper, Blackbelly, Katahdin, Pelibuey y Saint Croix, tienen la característica de adaptarse a diferentes condiciones climáticas y por tanto a diferentes sistemas productivos, aunque también las cruzas de ovinos procedentes de lana (Hampshire, Suffolk, Charollais y Dorset) son efectivas en la adaptación medio ambiental y es hacia donde el sistema de producción tiene sus implicaciones.

Las necesidades nutritivas diarias de los ovinos tales como; agua, energía, proteína, minerales y vitaminas, para mantener un adecuado crecimiento, producción y reproducción varían de acuerdo al sistema de producción, el estado fisiológico (crecimiento, desarrollo, reemplazos, mantenimiento, empadre, gestación, lactancia), sexo, edad y peso vivo (Ramírez, 2009).

Los principales componentes de la dieta para la alimentación del ganado empleadas en la producción animal de carne son; el contenido de energía y el contenido y calidad de la proteína. Las unidades específicas de proteína que forman el alimento y que son utilizadas para el crecimiento del ganado son los aminoácidos. Las dietas que contienen proteínas para alimentación del ganado disponen de proporciones variables de aminoácidos esenciales y no esenciales. La calidad de la proteína se refiere al equilibrio de aminoácidos esenciales en la dieta en proporción a las necesidades del animal.

Las principales fuentes de energía para la alimentación del ganado ovino son; el heno, el pasto, el ensilaje, melaza, grasa animal, grasa vegetal y granos. Las principales fuentes de proteína son; las plantas leguminosas, la canola, soya, girasol, ajonjolí, linaza, gluten de maíz, harina de pescado, harina de huesos y sangre.

Otra fuente de proteína es el nitrógeno no proteico, que es la urea. El nitrógeno suplementario no proteico es beneficioso solo cuando hay suficiente energía disponible en la dieta que provenga de carbohidratos rápidamente fermentables. La urea nunca debe formar más de un tercio de la proteína degradable ruminal en la dieta, porque es tóxica si se consume en grandes cantidades durante un tiempo corto, debido a que es altamente degradable en rumen.

Las dietas altas en energía y proteína no ofrecen ventajas sobre aquellos animales alimentados para un rendimiento de crecimiento óptimo, y no hay una mejora de conversión para la producción de músculo (Beauchemin et al.,1995). Esto acaece en canales más engrasadas. Ríos-Rincón et al. (2014) reportaron que la grasa pélvica renal de las canales de corderos Pelibuey x Katahdin fue mayor en aquellos alimentados con dietas altas en energía y proteína, que los que fueron alimentados con dietas altas en energía y bajas en proteína. La grasa dorsal de las canales solamente se incrementó con dietas altas en proteína.

Por el contrario, la restricción de energía en la dieta no sólo puede reducir la ganancia diaria de peso, también afecta la composición del tejido en la canal (hueso, músculo y grasa), aumento en la mortalidad y mayores infecciones parasitarias. El músculo es el principal tejido afectado, especialmente en animales jóvenes que están en crecimiento (Boggs et al., 2006).

La mayor parte de la proteína en la canal del animal se encuentra en el tejido muscular. Por lo tanto, la proteína de la dieta es absolutamente necesaria para la síntesis de proteína del músculo durante el crecimiento. Los animales delgados y de rápido crecimiento tienen mayores requerimientos de proteínas que los animales más robustos y de crecimiento más lento, especialmente durante el período de crecimiento muscular.

La proteína en la dieta para los animales de carne generalmente disminuye conforme avanza el período de finalización, con el propósito de mejorar la eficiencia de la producción. Es decir, los corderos en crecimiento de menor edad tienen mayor necesidad de proteínas que los corderos de mayor edad.

Existe una relación estrecha entre la dieta y la raza. Los animales con un alto potencial de crecimiento, pero de madurez tardía como la Suffolk y Ramboulliet, tienden a producir canales magras si se les proporciona mucho forraje en la dieta; por lo tanto, para estos animales, resulta casi esencial una dieta rica en energía y por consiguiente alta en concentrados. Por el contrario, las razas de madurez temprana como la Dorper y Charollais, pueden producir canales con exceso de grasa si se alimentan desde el destete con dietas altas en concentrados; para estos animales puede ser conveniente una proporción mayor de forraje.

Partida de la Peña et al. (2017) reportaron diferencias en las características de la canal de ovinos provenientes de diferentes sistemas de producción. El sistema de producción intensiva mostró mayores valores en peso a la matanza, peso de la canal fría y área del ojo de chuleta (44.4 kg, 22.8 kg y 15.5 cm2, respectivamente), que el semi-intensivo (43.6 kg, 19.9 kg y 13.8 cm2) y el extensivo (36.4, 19.6 y 9.6 cm2). Lo anterior atribuido a la diferencia en los patrones de crecimiento originados por el nivel nutricional característico de los sistemas de producción y diversidad genética ovina en la población (diferente madurez fisiológica).

La eficiencia en el crecimiento y desarrollo de los corderos con un buen balance de dietas alimenticias y forrajes durante el periodo de finalización, es una etapa fundamental en todo sistema de producción ovina, porque determina en gran medida la productividad de la unidad de producción. La producción intensiva de corderos no sólo involucra aspectos de genética, manejo y alimentación, sino que existen otros aspectos que no se deben descuidar, como es el caso del manejo sanitario cuyo fin es reducir al máximo los índices de mortalidad, así como contar con instalaciones adecuadas que ofrezcan el mayor confort y bienestar de los corderos y que se reduzca el estrés.

Durante la producción intensiva de corderos (90 días) se manipula el sistema de alimentación minimizando la adición de fibra (fibra de detergente efectiva) y maximizando el nivel de inclusión de concentrado en la dieta conforme avanza la finalización, iniciando una fase de adaptación, una fase intermedia y la de terminación. Las dietas son ajustadas de acuerdo a los requerimientos nutricionales de los animales en cada fase de alimentación tales como; materia seca, porcentaje de proteína cruda, Mcal/kg y porcentaje de fibra (Shimada, 2012-2015).

El aumento paulatino y preciso (alimentación de precisión) del concentrado se realiza para evitar acidosis metabólica o trastornos metabólicos, atribuido al consumo excesivo de carbohidratos fermentables, que disminuyen el pH ruminal y fomenta la producción de compuestos tóxicos. Estas raciones se prepararán en el esquema de ración totalmente mezclada y atendiendo puntualmente el concepto de eficiencia de mezclado, seguido del manejo del comedero enfatizando la importancia que tiene atender la calidad y eficiencia de reparto, con la finalidad de optimizar los recursos, y lograr una alimentación de precisión.

El manejo del comedero es un componente crucial de la producción en corral y eficiente de la carne producida de los corderos. La finalidad es optimizar el consumo de alimento, ganancia de peso, conversión alimenticia (consumo/ganancia diaria de peso) y la rentabilidad del corral.

El sistema intensivo ofrece beneficios de rendimiento y calidad de la canal, sin embargo, la pradera es la fuente más económica de nutrientes para los ovinos. Un programa de nutrición basado en el pastoreo de praderas, debe considerar la rotación de potreros, ya que permite una utilización más eficiente en el control del crecimiento de la pradera y calidad del forraje, así como evitar la propagación de parásitos gastrointestinales. El número de potreros y su rotación varia dentro de los predios de acuerdo al tamaño, número de animales,  especie forrajera y época del año.

Por ejemplo, Borton et al. (2005) reportaron que los corderos cruzados de Targhee x Hampshire y finalizados con concentrados, a base de 77.4% de grano de maíz, las canales presentaron mayor grasa de cobertura (10.1 mm) y peso vivo (60.9 kg), peso en canal (35.4 kg), área del ojo de la costilla (17.8 cm2) y sensorialmente fueron más suculentas que aquellos finalizados en pastoreo en lolium perene, 6.5 mm grasa dorsal, 57.6 kg de peso vivo, 31.4 kg de peso en canal caliente y 15.3 cm2 en área del ojo de la costilla. Este último permite obtener canales con mayor rendimiento de magro y macicez. La ganancia diaria de peso en los primeros fue superior; 280 g/d y los segundos 140 g/d. En el invierno fue de 120 g/d proporcionando alfalfa achicalada.

            La talla del animal y el grado de terminado de la canal varían de acuerdo al encaste de los corderos. En México es común comercializar a los corderos con pesos de 43 a 48 kg. Por tanto, desde el punto de vista productivo es más económico mantener a los corderos con buenas tasas de crecimiento, buen grado de finalización, tamaños corporales moderados y que se obtengan canales de calidad y con un buen rendimiento de barbacoa, birria y cortes al detalle.

Obregón et al. (2004), utilizaron 32 borregos de pelo machos con un peso vivo promedio en el inicio de la fase experimental de 19.94 ± 0.392 kg, para determinar el efecto de la sustitución de 20% de pasta de soya (Glicine max), por pasta de ajonjolí en la respuesta productiva, al finalizar la prueba observaron que no hubo diferencia (P>0.05) en peso final 31.62 y 29.72 kg respectivamente, ni en ganancia diaria de peso. La conversión alimenticia fue 4.18 y 3.54 (P<0.05), para pasta de ajonjolí (Sésamo sesamum indicum) y pasta de Glicine max respectivamente. Sin embargo, Liceaga et al. (2000), obtuvieron mayor peso final 35 y 33 kg, ganancia diaria de peso 271 y 235 g/d, y consumo de materia seca 1.055 y 0.937 kg en la evaluación de grano de sorgo y cebada forrajera en dietas para ovinos en engorda intensiva. 

Horton y Burgher (1992) mencionaron que, al inicio de la finalización de corderos de pelo, estos tienen bajo consumo de alimento, por la alta cantidad de proteína en la ración, en comparación de aquellos corderos alimentados con dietas altas en energía, pero con mayores ganancias de peso, respecto a los corderos de lana, sin embargo, por el mayor gasto metabólico los corderos cruzados (pelo x lana) tiene mayor consumo diario de materia seca que los de pelo.

Las canales clasificadas como muy buena y buena, pueden obtenerse de la producción de borregos alimentados con leche materna y pastoreo. Sin embargo, raras veces están al 100% listo para el sacrificio. Por ello es necesario alimentar a los borregos con concentrados ricos en energía y una proporción adecuada de proteína de acuerdo a su fase de crecimiento y el tiempo de finalización, para obtener canales de excelente grado de calidad.

Por lo anterior, es importante estudiar la ganancia diaria de peso y el reflejo de esta, en la cantidad de grasa, músculo, hueso, y total de proteína en la canal, así como también los componentes que no forman parte de la canal en ganado bovino, ovino y cerdo, desde el destete hasta el peso de mercado. La ganancia por día de cada componente se muestra en los peldaños de las barras en cada especie en la gráfica 1.1.

Gráfica 1.1. Ganancia diaria de peso de músculo, grasa, hueso, proteína y componentes que no forman parte de la canal, en ganado bovino, ovino y cerdo, desde el destete hasta el peso de mercado.

La diferencia entre las especies es el reflejo de la edad de destete en relación con la curva de crecimiento. La ganancia diaria de peso vivo promedio desde el destete hasta el peso vivo de mercado para bovinos es 1.1 kg, cerdos 0.750 kg, y ovinos 0.310 kg.  Estos varían de acuerdo al sistema productivo, sexo, madurez fisiológica, y encaste.

Raza. La evaluación de la canal de diferentes razas y cruzas es importante en los sistemas de comercialización porque se puede identificar el potencial genético de cada animal (Boggs et al. 2006) y planear alternativas de mejora a través de programas de selección genética de mediano y largo plazo. Snowder et al. (1994), mencionaron que los corderos de diferente raza, difieren en el desarrollo muscular, madurez fisiológica, el peso y la velocidad a la cual se inicia la etapa de engrasamiento.

Manzanilla et al. (2012) evaluaron la raza Charollais, Dorper, Blackbelly y Pelibuey como raza paterna, apareadas con vientres Blackbelly y Pelibuey, reportaron que las crías procedentes de la cruza de Dorper y Charollais fueron más pesadas que las crías de Blackbelly y Pelibuey.

Martínez et al. (2007), reportaron en corderos Katahdin x Pelibuey, menor área del ojo de la costilla (2.3 a 3.0 pulg2), pero con mayor cantidad de grasa de inserción (marmoleo) y de cobertura (0.25 a 0.5 pulg), que los Dorper x Pelibuey (2.4 a 3.7 pulg2) en el área del ojo de la costilla, menor cantidad de grasa de inserción (marmoleo) y de cobertura (0.075 a 0.25 pulg). Los Charollais x Pelibuey, tuvieron 2.5 pulg2 en el área del ojo de la costilla y 0.1 pulg de grasa de cobertura y moderada grasa de inserción, similares valores fueron reportados en corderos Hampshire x Pelibuey, pero con mayor rendimiento. Futuros trabajos de investigación deben ser realizados, y con mayor número de animales.

Boggs et al. (2006) mencionaron que el medio ambiente sobre la adaptabilidad, tiene gran influencia en el porcentaje de carne magra y grasa en canales de corderos. En la zona tropical de México las razas de pelo, han recobrado gran relevancia en relación a la producción de carne, por sus características adaptativas a las condiciones medio ambientales del trópico. La rapidez reproductiva del borrego de pelo en el país lo ha convertido en la opción más atractiva para el establecimiento de unidades de producción intensivas de producción de carne de ovino (Moreno-Cáñez, 2013). Aguilar y Martínez (2000), reportaron una ganancia diaria de peso de 222 ± 19.91 g/d, mantenidos bajo confinamiento total por 98 días (Huehuetán, Chiapas).

En el Noroeste de México también la raza Pelibuey es explotada por adaptarse a condición extremas. En los últimos años, investigaciones en pruebas de comportamiento de progenies de esta raza y con otras especializadas para producción de carne, tales como la Dorper, Katahdin y Blackbelly, resultado de la heterosis de los cruzamientos, se han enfocado en la predicción de los efectos aditivos del cruzamiento una vez que las poblaciones, razas o líneas contribuyentes han sido evaluadas. Así, Gonzáles et al. 2000, al realizar un trabajo de investigación en la región centro de Tamaulipas en pruebas de comportamiento productivo, de las razas Barbados Blackbelly y Pelibuey alimentados con una dieta a base de sorgo y pasta de soya (80:15), observaron variaciones en la ganancia diaria de peso entre corderos Blackbelly 165 a 206 g/d y Pelibuey 111 a 140 g/d.

En Chihuahua Cuadras (2003) sin publicar, con el objetivo de evaluar y comparar el comportamiento productivo en condiciones semiáridas, de las cruzas Dorper x Pelibuey, Dorper x Blackbelly y Dorper x Katahdin, concluyó que los corderos provenientes de sementales Dorper y borregas Pelibuey, tuvieron mayor tasa de crecimiento. El peso a los 120 días fue incluido, ya que se requiere para los animales de registro.

En Baja California Norte, Avendaño et al. (2004), reportaron ganancias diarias de peso de 233 g/d en corderos Pelibuey, 228 g/d en Dorper x Pelibuey, y 214 g/d en corderos Katahdin x Pelibuey, en sistemas estabulados, durante un período de 107 d y con una temperatura que osciló de 17 a 49°C. Estos fueron alimentados con un concentrado comercial y alfalfa henificada. La relación concentrado:forraje, fue cambiando durante el período de engorda, hasta alcanzar una relación de 80:20. Los corderos alcanzaron un peso final de 45 kg.

En el Valle de Mexicali de Baja California, la raza Pelibuey representa una alternativa de producción en zonas agrícolas que generan esquilmos, sus principales características, como estar desprovistos de lana y su alta rusticidad ha hecho más fácil su adaptación a esta zona. Con la inclusión de estos esquilmos en las raciones y complementado con granos, Molina et al. (2000), reportaron una ganancia diaria de peso de 178 a 210 g/d. Los menores valores fueron reportados en los meses de enero, marzo y mayo, y los mayores en febrero y septiembre.

Por otro lado, en Tamaulipas, González et al. (2000), al trabajar con 131 corderos de varias ganaderías del Sur y Centro del Estado, de las razas Pelibuey Canelo (n=53), Blackbelly (n=52), Pelibuey Blanco (n=18) y Saint Croix (n=8) y alimentados con una dieta que incluía sorgo (80%), harina de soya (15%), una mezcla proteico mineral (3%) y bicarbonato de sodio (1%), reportaron en la tercera prueba de comportamiento, 200, 186, 205 y 229 g/d, para los Pelibuey Canelo, Blackbelly, Pelibuey Blanco y Saint Croix respectivamente. Las ganancias diarias encontradas en esta prueba, fueron modestas y resultaron inferiores en comparación a corderos Suffolk x Ramboulliet (250 g/d) reportado por Domínguez et al. (1997), Corriedale (265 g/d) (Ayala y Rangel, 1997) y más aún respecto a los Dorset (326 g/d), Suffolk (394 g/d) y Hampshire (421 g/d) (De la Cruz et al. 1999).

Snowder y Duckett (2003), reportaron que la ganancia diaria de peso de los borregos F1 Dorper, fue menor (313 g/d) (P<0.05), que los F1 Suffolk (357) g/d y Columbia (328 g/d). Pero estos últimos tuvieron canales más pesadas y engrasadas. La alimentación fue en base a una dieta con maíz, pasta de girasol y grano de cebada, con 17.9% de proteína cruda.

En el estado de Hidalgo Cruz-Colín, et al. (2006) durante cuatro pruebas de comportamiento (2000-2003), en la evaluación de peso final (PF), ganancia diaria de peso (GDP), conversión alimenticia, espesor de la grasa dorsal (EGD), profundidad del área del músculo, área del músculo (AM) y profundidad del área del músculo, reportaron que los corderos Hampshire y Dorset, tuvieron las mejores GDP (450 ± 0.01 y 420 ± 0.01 g/d), CA (3.9 ± 0.1 y 4.6 ± 0.1 kg/d) y EGD (5.0 ± 0.3 y 5.2 ± 0.3 mm). Los corderos Suffolk tuvieron mayor PF (66.0 ± 1.4), EGD (8.3 ± 0.5 mm) y AM (15.1 ± 1.0 mm) y la peor conversión alimenticia (5.8 ± 0.3 kg/d), la profundidad del área del músculo del lomo fue similar en las tres razas, Hampshire (28.1 ± 0.6 mm), Dorset (25.4 ± 0.6 mm) y Suffolk (27.6 ± 1.1 mm). Los corderos Suffolk (15.1 cm2 ± 1.0) y Hampshire (14.4 cm2 ± 0.6) superaron a los Dorset (13.3 cm2 ± 0.6), en el AM. Los corderos nacidos de febrero a marzo tuvieron una mayor GDP y una mejor CA, con respecto a los nacidos de diciembre a enero. Los corderos nacidos de ovejas con más de dos años de edad, tuvieron mayor EGD que las ovejas de año de edad. Valores menores a 4.35 mm de EGD fueron observadas en corderos de pelo Pelibuey y Blackbelly (Martínez et al., 2007).

En España en la raza Ripollesa Ferret et al. (1991), reportaron una ganancia de peso de 246 g/d en corderos de 70 a 100 días de edad y pesos de venta de 22 a 24 kg, alimentados con heno de veza, avena, concentrado granulado que contenía 17% de proteína cruda y concluyeron que la edad de destete no afecta el grado de engrasamiento de las canales de cordero, ni los grados de conformación.

En programas de mejoramiento genético es importante conocer la cantidad de tejidos que contendrá la canal de los corderos para sacrificio porque dictarán el valor comercial del producto, aunado a otros aspectos como la alimentación y manejo, con el propósito de valer la expresión genética. La distribución de la masa muscular cambia a mediada que varía el porcentaje de grasa total diseccionada.

Por ejemplo, Oliveira et al. (2014) en el Estado de Mato Grosso del Sur de Brasil reportaron 52.56% de carne magra, 14.94% de grasa y 21.14% de hueso de la canal de cordero Suffolk x Santa Inés de 7 meses de edad alimentados con 60% de heno de cynodon y 40% de concentrado. En corderos Texel con un peso vivo de sacrificio de 40 kg y alimentados en confinamiento con silo de sorgo y concentrado, Cortes (2013) en el Estado de Río Grande del Sur de Brasil obtuvo 55.32% de carne magra, 22.77% grasa y 15.04% de hueso.

 En Reino Unido los corderos que comúnmente se comercializan son de 6 meses en sistemas de pastoreo y peso en canal de 16 a 18 kg y presentan 55.50% de carne magra, 27.60% de grasa y 15.50% de hueso. En Francia son comunes los corderos a sacrificio de 4 a 5 meses y peso en canal de 22 a 24 kg y presentan 58.19% de carne magra, 24.64% de grasa y 17.30% de hueso. En Alemania los corderos que se comercializan son de 6 meses y peso en canal de 22 a 24 kg y presentan 62.90% de carne magra, 18.20% de grasa y 15.80% de hueso. En España son característicos los ternascos (3 a 4 meses) y pascuales (de 4 a 12 meses). En los primeros el peso de la canal es de 10 a 12 kg y en los segundos son frecuentes de 13 a 18 kg. El porcentaje de carne magra en los ternascos es de 58.94%, 20.11% de grasa y 20.94% de hueso. Los pascuales presentan 58.37% de carne magra, 22.19% de grasa y 19.44% de hueso. En Estados Unidos en la región Medio Oeste, generalmente los corderos de 6 a 7 meses presentan 58.50% de carne magra, 18.50% de grasa y 23% de hueso.

Edad. La edad de sacrificio está muy relacionada con el peso de la canal y fisiológicamente difiere entre raza y sexo. La primera etapa de crecimiento de los corderos es lenta, luego va aumentando hasta alcanzar un máximo y finalmente disminuye. La consecuencia más directa de la edad sobre la calidad de la canal es el aumento en la deposición de grasa (Scanes, 2003). Por su parte, Osorio et al. (2006) mencionaron que la raza está muy relacionada con el peso vivo y estado de acabado y tales diferencias dependen de la edad. A mayor edad, el peso al sacrificio, de la canal y rendimiento se incrementan considerablemente.

            Sexo. El sexo de los ovinos influye en la velocidad de deposición de grasa muscular, en general los músculos de los animales machos contienen menos grasa que las hembras y los animales castrados. En un trabajo realizado por Thomas et al. (1979); citado por Teixeira et al. (2005), al someter corderos castrados y hembras alimentadas en lotes con niveles bajos y altos de concentrados observaron que las hembras depositaron mayor cantidad de grasa pélvico renal y grasa total que los castrados 3.66% vs 2.58% y 15.31% vs 13.72% respectivamente.

            Hufstedler et al., (1996), mencionaron que la administración de zeranol en corderos de 60 días de edad, hasta el sacrificio incrementa el nivel de la hormona de crecimiento en suero sanguíneo y se mejora la utilización de los nutrientes, logrando mayor cantidad de carne magra en las canales y distribución de la grasa.  Carrasco y Soto (2000), concluyeron que la utilización de implantes produce mayores ganancias de peso total en condiciones de pastoreo en la región trópico húmedo de México, 124, 122 y 118 g/d correspondientes a los tratamientos con 75 mg de benzoato de estradiol, con 75 mg de progesterona y 12 mg de zeranol.

Hernández y Baeza (2001) en la evaluación de la eficiencia de crecimiento en ovinos Pelibuey, en Villahermosa, Tabasco implantados con zeranol resultaron similares, que aquellos que no estuvieron implantados, estos mantenidos en pastoreo, más un concentrado energético. El incremento de la temperatura y humedad relativa estuvo asociado, con una menor ganancia de peso.

Conclusiones

El grado de madurez fisiológica de los corderos finalizados de diferente sistema productivo (extensivo, semi-intensivo e intensivo), diversidad genética, edad y sexo e inclusión de promotores de crecimiento, es determinante en las características productivas y rentabilidad de las explotaciones de ovinas, pero factores medio ambientales, sanidad y bienestar animal están involucrados.

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